... a toda la comunidad educativa de la Escuela 9 y a todos los que nos visitan en éste, "nuestro rinconcito".Felicidades y hasta nuestro reencuentro en Febrero 2009...
Silvana y Gabriela.-

ento a nuestros seres próximos, y la restricción de sus necesidades de conducta y otras, salvo cuando esto sea necesario para su propio beneficio individual.
00h del día 25 de diciembre, en un trineo mágico volador, tirado por "renos navideños", liderados por Rodolfo (Rudolph); un reno que ilumina el camino con su nariz roja y brillante, siendo el último en agregarse a la historia.
a Biblioteca Escolar


Colocale título, una introducción detallando dónde está el personaje, qué momento del día es, qué intenta hacer y todo lo que quieras. Luego el conflicto de tu cuento y no olvides el final. Puede ser un cuento.... de humor, de terrorrrrrr o cómo más te guste, ya que vos serás su autor.
Un estudio holandés ha demostrado que la misma región del cerebro se activa tanto cuando experimentamos repugnancia por algo que hemos probado, como cuando vemos a alguien que expresa este mismo asco o incluso cuando leemos su descripción por escrito.
Hasta ahora ya se sabía que imaginar, observar y ejecutar algunas acciones ponen en funcionamiento las mismas zonas de nuestro órgano gris. Sin embargo, ¿ocurre lo mismo con las emociones? ¿Por qué nos 'engancha' un buen libro con tanta intensidad como la mejor de las películas de acción?
Para comprobarlo, y tal y como publica esta semana en la revista 'Plos One' , un grupo de investigadores de la Universidad de Groningen (Holanda), puso a prueba a 12 voluntarios en distintas situaciones.
Los investigadores pudieron comprobar que en las tres situaciones (leyendo, bebiendo en primera persona y observando la película), se activaba la misma región del cerebro de los participantes. Se trata concretamente de la ínsula anterior, considerada el centro neurálgico de las emociones de disgusto. Algunas personas con daños en esta área, a causa de alguna infección, por ejemplo, no tienen capacidad para sentirse asqueados y podrían llegar a beber leche agria sin sufrir repugnancia.
Los autores destacan la importancia de sus hallazgos en el contexto de las emociones sociales y de ponernos en el lugar de los demás. Es decir, explican, el cerebro es capaz de activarse de manera similar cuando sentimos asco, cuando imaginamos que lo sentimos, o cuando vemos el que sienten otras personas.
"Lo que ocurre cuando vemos una película o leemos un libro es lo mismo: activamos nuestras representaciones fisiológicas de lo que experimentaríamos sintiendo asco de verdad. Ambas cosas pueden hacernos sentir literalmente lo mismo que el protagonista está experimentando en ese momento", concluyen. Sus observaciones, apuntan en tono de humor, son buenas noticias para los escritores de libros (y también de periódicos) en una era dominada por las imágenes visual.
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/08/14/neurociencia/1218712092.html
Interesante, no?
Gabriela.-

Cuida nuestros pimpollos
aunque estén redondos,
porque serán una gran flor
como nosotros.